Hay momentos en la vida que son como una iluminación. Algo, quizá un detalle irrelevante, desencadena fuerzas poderosas que estaban ocultas. Y eso, de pronto, te da una visión distinta de quién sos realmente. Apareció con una cosa amarilla y afelpada. Pensé que era un pollito: un bombón. Lo olí con ilusión, solo para quedar inmediatamente desilusionado: no era comestible. Me mostró lo que tenía en la mano, y yo puse cara de interés y concentración, porque supuse que era lo que se esperaba de mí. Entonces la tiró contra la pared, y empezó a rebotar. Ah. Mis ojos se abrieron y mi mente formuló el concepto de pelota. Inmediatamente después se cristalizó el concepto de deporte. Y ví. Me ví. Y comprendí. Me fue revelado un rasgo capital de mi ser: soy un deportista nato, yo soy para la pelota, la pelota es para mí. La pelota es un artefacto maravilloso. No exagero si digo que es casi tan atractiva como un hueso real de vaca. Necesité un poco de investigación (ya saben, el tema de prueba y error) para entender la dinámica de la pelota. Me costó varios golpes, porque en mi entusiasmo inicial me dí varias veces con las paredes, y una de las veces que salté más alto, me di cuenta de que la pelota me pasaba, giré en el aire para agarrarla, y caí de espaldas mal. Pero muy mal. Un blooper, menos mal que no estaban filmando.
La pelota tiene dos modos de funcionamiento. El modo autónomo tiene la ventaja de que yo la agarro cuando quiero, me la llevo a la cucha y la muerdo. La desventaja es que es muy aburrido. El modo más interesante es con motorización asistida. El problema es que tengo que convencer al motor. Entonces busco la pelota, la llevo y se la pongo delante. El motor ya saben quién es. Y no siempre me da pelota. Ja, un chistonto, no sé si lo pescaron.Lisa intentó participar. Los dos le tiramos varias sogas. Pero ella no entiende nada. Parece creer que la pelota es un objeto decorativo, una especie de accesorio. Y las pocas veces que trató de agarrarla no hizo buen papel. Iba a decir que es de madera, pero en realidad es muy elástica. Me parece que "ojota" es la palabra precisa. Ojota, eso es. Cuando tiene la pelota en la boca, es evidente que no sabe qué hacer. ¡no sabe qué hacer, ¿se dan cuenta?! La deja en el piso y se nos queda mirando con expresión vacante. Simplemente no entiende qué le vemos de interesante a la pelota.