Frenó una chata, se bajaron él y otro tipo, y empezaron a ir y venir tomando medidas y barajando posibilidades.Después de un rato, abrieron la puerta de hierro del patio trasero, metieron una cosa enorme
y la dejaron bajo el techo plegadizo de aluminio. Cerraron la puerta, salieron de nuevo al frente de la casa y siguieron discutiendo. Al rato, agarraron otra cosa igual a la anterior y la pasaron por encima de la reja. Parece que por la puerta no entraba. Mi dueño renegaba "mirá que yo le dije al pelotudo que no tuvieran más de setenta y dos centímetros de ancho, pero el pelotudo le erró mal"
por lo visto, el señor que hizo las cuchas se llama "Pelotudo", un nombre raro pero qué me voy a quejar yo si ella me puso Atilio ¡Atitlio ¿se dan cuenta?!
eso, son cuchas. Sí señor, dos cuchas hermosas, de madera de pino.
Al principio no sabía qué hacer, pero él me hizo entrar, olí todo, y me gustó. Al rato ya estaba como si fuera mi casa de toda la vida. O sea que de día tenemos dos casas. Lisa y yo entramos bien en cualquiera de las dos, pero nos hacen dormir uno en cada patio, diz que por la seguridad, ¿vió?
La cucha es muy importante. Cuando tengo algo que es mío, me lo llevo a la cucha para que nadie lo toque.
En la foto estoy yo dentro de la cucha. Me gusta que la puerta no esté al medio, porque así yo elijo: si quiero mirar para afuera, me pongo frente a la puerta, si quiero dormir me escondo detrás de la pared. ¡Qué inteligente es mi dueño! Un bocho.