jueves, 29 de abril de 2010

Veremos

La cosa pinta bien, pero no me quiero apurar. Veremos.

Ayer, después del episodio poco fashion del collar y la ventana, viajamos un ratito, y llegamos a una casa. Había otro perro, lo olí al toque. Un macho. Macho alfa. No dije nada, pero me preparé. No me dan miedo las peleas.

Se llama Macu, y está en el patio de atrás. Yo estoy en el patio delantero. Tiene rejas y da a la calle. Yo sé que Macu está allá, y él sabe que yo estoy acá. Pero hay dos puertas cerradas con llave que nos separan, así que no nos vemos.

La comida es buena, el agua también. Me tratan bien. El es muy cariñoso, pero ella mantiene la distancia. Me parece que sigue triste por Félix. Apenas tenga oportunidad voy a hablar con ella sobre eso. Los humanos hablan de algo que llaman "pasado". No sé qué es, porque no es algo que realmente exista. Los perros hablamos solo del presente, que es lo que verdaderamente existe. Y esa cosa inexistente que llaman pasado, parece que es la causa de muchos sufrimientos y tristezas. Yo no lo entiendo, pero ellos son así.

Hoy apareció la señora rubia, para ver cómo estaba. La saludé con mucha alegría, porque esta gente es toda nueva para mí, y a ella la conozco desde hace meses.

Después llamó el flaco y habló con la esposa

tengo mucho tiempo libre, ahora que no tengo que cazar mi comida. Entonces pienso mucho. Y atando cabos, haciendo memoria, me vino a la cabeza que cuando me fueron a buscar, al flaco le dijeron que venía mi dueño. Mi dueño. Pero estos no son mis dueños. Acá hay gato encerrado, pero como tengo mucho tiempo, voy a seguir pensando

con la esposa. El flaco le dijo "¿Así que se fueron de vacaciones, y el perro se escapó y por eso pasaron dos meses sin buscarlo?" La esposa se abatató, no entiendo por qué, si es una pregunta muy sencilla. Debe ser una equivocación. Pero quién entiende a los humanos. El flaco preguntó mi nombre, y ella le dijo "Atilio, se llama Atilio". Atilio. ¡Atilio!. Qué lo parió. ¿De dónde sacó ese nombre? Debe ser de algún almanaque de santos, seguramente. Me parece que el flaco sospecha que estos no son mis dueños. Bueno, al final, el flaco le hizo prometer que le van a dar un cachorrito mío. ¡Un cachorrito mío! ¿Y de dónde voy a sacar yo un cachorrito? ¿Para qué mierda prometen cosas en mi nombre? Si estuviera mi madre le podría preguntar dónde se consiguen los cachorritos. Yo no tengo la menor idea, pero ella la tenía muy clara. Me acuerdo de que la gente comentaba que mi mamá tenía mucho talento para conseguir cachorritos.

Cachorritos... pero por favor!