Yo estaba tranquilo, porque la señora rubia estaba ahí. Pero después se fue. Me dejó.
Somos más de 400. Cuando llegué se armó una de ladridos impresionante. Cada vez que pasa algo, ladran 300 de los 400. Yo no ladro. No está en mí. Debe ser la genética, como dice el veterinario.
El veterinario es un amargo. No me trató mal, pero había una frialdad, una distancia, como una pared de hielo. Me revisó, vio que estaba sano, y se desentendió de mí. Dijo que tengo un año, y que soy cruza de rottweiler con doberman. Dale con la cruza.
El veterinario es un amargo. No me trató mal, pero había una frialdad, una distancia, como una pared de hielo. Me revisó, vio que estaba sano, y se desentendió de mí. Dijo que tengo un año, y que soy cruza de rottweiler con doberman. Dale con la cruza.
En cambio el cuidador es un ídolo. Todos los perros lo quieren. Nos conoce a todos. Nos pone nombres pero no se los dice a nadie, son para él solo. Cuando alguno se va, se pone triste y contento a la vez. Los humanos son raros. El nos habla y nosotros le entendemos, no es como los otros humanos.
Me pusieron en un canil con algunos de los más bravos. Tuve que tranquilizar al peor, y después ya me dejaron tranquilo.
Me pusieron en un canil con algunos de los más bravos. Tuve que tranquilizar al peor, y después ya me dejaron tranquilo.