viernes, 30 de abril de 2010

Un veterinario decente

Ayer me llevaron al veterinario. Gran tipo. El veterinario y Dante. Dante es el de fletes Dante. Tiene una chata y hace fletes. Es un gran tipo, debe pesar como 130 kilos, sin llavero. Fuimos en la chata de Dante. Yo me senté adelante, con mi nuevo dueño. Con el collarcito verde. Dante quiere mucho a los perros, y tiene un labrador, si no entendí mal

en el veterinario sucedió algo que quiero blanquear, para cortar de raíz cualquier versión deformada de los hechos. Estábamos esperando, hacía mucho tiempo que no hacía pis, y había tomado agua. Así que hice pis. No es como algunos dijeron, que estaba nervioso, y me oriné de miedo. Pero por favor, miedo yo

eso, dijo que era un labrador. El veterinario es muy cariñoso. Me trató muy bien, me habló todo el tiempo y me miró por todas partes. Qué costumbre tienen los veterinarios de mirarte por todas partes: dientes, orejas, dentro de las orejas, ojos, axilas, entrepiernas, pito, culo, en fin, para qué ser exhaustivo... es molesto. Me hicieron tomar unas pastillas. Me resistí como pude, pero ellos eran dos contra uno, y al final tragué. Después me pinchó, el hijo de puta, me agarró desprevenido. Cómo lloré. Pensándolo bien, no me dolió. Me parece que era algo desconocido, me asusté y por eso lloré.

Mi nuevo dueño es muy cariñoso. No me tiene miedo. Yo nunca he amagado morderlo, porque no está en mí. Pero si lo quisiera morder, le saco un pedazo. Me compró un collar nuevo, de cuero, grueso, con argollas de acero soldado. Un collar para machos, y no el collarcito verde maricón que tenía puesto. También compró champú y dice que me va a bañar. Esto me trae malos recuerdos. Nunca supe por qué, pero no me gustaba que me bañen, me escapaba y me tenían que atar. Qué garrón. Pero los perros vivimos en el presente, no lloramos el pasado ni nos hacemos problemas a cuenta del futuro.

jueves, 29 de abril de 2010

Veremos

La cosa pinta bien, pero no me quiero apurar. Veremos.

Ayer, después del episodio poco fashion del collar y la ventana, viajamos un ratito, y llegamos a una casa. Había otro perro, lo olí al toque. Un macho. Macho alfa. No dije nada, pero me preparé. No me dan miedo las peleas.

Se llama Macu, y está en el patio de atrás. Yo estoy en el patio delantero. Tiene rejas y da a la calle. Yo sé que Macu está allá, y él sabe que yo estoy acá. Pero hay dos puertas cerradas con llave que nos separan, así que no nos vemos.

La comida es buena, el agua también. Me tratan bien. El es muy cariñoso, pero ella mantiene la distancia. Me parece que sigue triste por Félix. Apenas tenga oportunidad voy a hablar con ella sobre eso. Los humanos hablan de algo que llaman "pasado". No sé qué es, porque no es algo que realmente exista. Los perros hablamos solo del presente, que es lo que verdaderamente existe. Y esa cosa inexistente que llaman pasado, parece que es la causa de muchos sufrimientos y tristezas. Yo no lo entiendo, pero ellos son así.

Hoy apareció la señora rubia, para ver cómo estaba. La saludé con mucha alegría, porque esta gente es toda nueva para mí, y a ella la conozco desde hace meses.

Después llamó el flaco y habló con la esposa

tengo mucho tiempo libre, ahora que no tengo que cazar mi comida. Entonces pienso mucho. Y atando cabos, haciendo memoria, me vino a la cabeza que cuando me fueron a buscar, al flaco le dijeron que venía mi dueño. Mi dueño. Pero estos no son mis dueños. Acá hay gato encerrado, pero como tengo mucho tiempo, voy a seguir pensando

con la esposa. El flaco le dijo "¿Así que se fueron de vacaciones, y el perro se escapó y por eso pasaron dos meses sin buscarlo?" La esposa se abatató, no entiendo por qué, si es una pregunta muy sencilla. Debe ser una equivocación. Pero quién entiende a los humanos. El flaco preguntó mi nombre, y ella le dijo "Atilio, se llama Atilio". Atilio. ¡Atilio!. Qué lo parió. ¿De dónde sacó ese nombre? Debe ser de algún almanaque de santos, seguramente. Me parece que el flaco sospecha que estos no son mis dueños. Bueno, al final, el flaco le hizo prometer que le van a dar un cachorrito mío. ¡Un cachorrito mío! ¿Y de dónde voy a sacar yo un cachorrito? ¿Para qué mierda prometen cosas en mi nombre? Si estuviera mi madre le podría preguntar dónde se consiguen los cachorritos. Yo no tengo la menor idea, pero ella la tenía muy clara. Me acuerdo de que la gente comentaba que mi mamá tenía mucho talento para conseguir cachorritos.

Cachorritos... pero por favor!

miércoles, 28 de abril de 2010

Sorpresa


Apareció de nuevo, en moto con su hija. Traía el collar verde y la correa. El corazón se me salió por la boca. No dije nada, pero casi me muero. Me temblaban las piernas. Tal vez la diarrea tenía que ver, no sé.

Habló unas palabras con el flaco. Le dijo que había aparecido mi dueño.

¡Mi dueño! ¡Mi familia! Creo que me desmayé.

Lo siguiente que recuerdo es que me llevaba de la correa. Caminamos como dos o tres cuadras. Apareció un tipo grandote, que la saludó y agarró la correa.

No era mi dueño. Era el tipo que me fue a ver con su mujer al refugio, y después no me quisieron. ¿Y ahora qué? ¿A qué vienen de nuevo?

No dije nada, sobre todo porque apenas agarró la correa me dí cuenta de que el tipo está acostumbrado a mandar.

Hablaron un rato, y él me acariciaba. Me cayó bien, pero yo estaba muy nervioso. Mi familia no aparecía. Otro dolor, otra puñalada.

Me subió a un auto, y ellas se fueron. Detrás de ellas, arrancó él. Me había bajado mi ventana, hacía mucho calor. Anduvo media cuadra, dobló a la derecha en la esquina. Y yo salté por la ventana.

Me vi libre, corriendo por el campo, con el collar verde.

Pero me encontré colgando. Colgando del collar. Verde. El guacho había atado la correa adentro del auto. No se enojó. No dijo nada. Frenó. Se bajó. Me alzó con cuidado. Me metió en el auto de nuevo.

Y esta vez cerró la ventana.

martes, 27 de abril de 2010

Cargosa

¡Visitas! Vino ella con su hija, en moto. Les ladraron todos los perros del país. Yo no. Primero porque yo no ladro a las motos. Y además, a ella la quiero.

Habló con el flaco, metió la nariz por todas partes, y estuvo cargosa como siempre

lo llamó a Dios varias veces, pero no sé para qué

todavía no consigo averiguar cómo lo hace, no usó el celular, a pesar de que lo usa todo el tiempo

como siempre. Estuvo un rato. Preguntó. Miró. No dijo nada, pero yo la conozco y sé que algo no le gustó

habló conmigo, ya saben, las cosas que se dicen por buena educación. Yo la quise llevar aparte para decirle lo que me pasa, pero el flaco estaba encima todo el tiempo, y no pude. De todos modos ella es una luz, y creo que se dio cuenta de todo. Espero.

El flaco es bueno, pero yo estoy cada vez más enfermo. No sé qué podrá hacer ella, pero soy optimista. Me basta un hueso para mover la cola. ¿Un hueso, dije? Ya ni me acuerdo de la forma de un hueso, tanto hace que no veo uno.

lunes, 26 de abril de 2010

Qué lo parió, Mendieta

Estoy con mi nuevo dueño, el flaco. Es muy bueno. Me quiere y juega conmigo.

Solo que yo soy un rottweiler, y necesito comer mucho. Y la situación no es muy buena. No quiero decir nada, porque también hay otros perros y se la bancan callados. Unos galgos, flacos como el Quijote. Estoy aprendiendo a cazar ratones, y cualquier bicho que aparezca. Lo que sea, con tal de comer. Pero no vamos bien. Estoy en los huesos, se me cuentan las costillas. Tengo diarrea, una diarrea que no se me pasa. Y tengo sarna, lo que me faltaba. Me pica como loco. Y para colmo me pican los ojos. No veo muy bien. Y no me pueden llevar al veterinario. No se lo voy a echar en cara, porque realmente no tienen plata.

Qué lo parió, Mendieta. Le agradezco al flaco lo que me quiere. Le agradezco que me haya dado un hogar y una familia. Pero me muero de hambre. Y de sarna. No sé qué hacer.

Yo soy un perro y orgulloso de ser perro. Los humanos me caen bien, aunque no los envidio. Nunca quise ser humano, pero ahora sí. Me gustaría ser humano para rezar, porque no sé qué hacer, y el agua me llega al cuello.

Si estuviera la señora rubia, ella diría Dios mío, y las cosas se arreglarían. Pero ella no está, ella también se olvidó de mí. Yo lo hablaría a Dios, pero no sé cómo hacen ellos. No sé qué hacer.

Qué lo parió, Mendieta.

viernes, 23 de abril de 2010

Una solución

A la mañana vino un flaco preguntando por el cachorro cruza de rottweiler. Dale con cruza. Lo trajeron a mi canil, y estuvo un rato. Yo aproveché para semblantearlo. No me cayó ni bien ni mal. Neutro. Parece que me quiere llevar.

A la tarde la señora rubia y el amargo discutieron. El tema fue el flaco. El amargo insiste con que es una solución, que ya van como dos meses, etc. La señora dice que no está convencida. Se lamentó del matrimonio aquel que me vino a ver, pero admitió que no los puede convencer. Al final, quedaron en que me vaya con el chico.

Es como digo yo, el tipo lo único que quiere es cobrar su sueldo y sacarse de encima a los perros. Hace su trabajo, pero no nos quiere de verdad. Ella sí nos quiere. Es medio monotemática y cargosa, pero yo se lo perdono porque nos quiere. Ella me aseguró que me va a visitar para ver que todo marche bien.

Mis amigos me dicen que me calme, que no me haga la cabeza. Pero yo ya estoy nervioso. Al mismo tiempo tengo dudas y esperanzas. Se me ha hecho eterno el tiempo en el refugio.

Había prometido no ilusionarme de nuevo, pero me hago una ilusión loca. No veo las horas de que me vengan a buscar.

En una de esas resulta que es una solución.

miércoles, 21 de abril de 2010

Desilusiones

Mis amigos tienen razón. Mi familia se olvidó de mí. Yo los perdono. Si los vuelvo a ver me voy a emocionar, voy a llorar y ladrar y saltar y hacerles fiestas: soy un perro, soy fiel. Pero la verdad es que ellos se olvidaron de mí. Es una desilusión.

Hoy me vino a ver un matrimonio. El me quería llevar, se notaba que me quería llevar. Pero ella no. Ella hablaba todo el tiempo de un tal Félix. Y estaba triste. Me dio envidia. Envidia y tristeza. Ella lloraba por Félix, y en cambio mi familia se olvidó de mí. Ya sé quienes son, ahora me doy cuenta. Félix se perdió hace tiempo, yo ví los avisos en la tele y en el diario. Y claro, ahora relaciono, también ví un montón de carteles con la foto de Félix en almacenes y kioscos, cuando andaba perdido por ahí. Esto me puso triste, por la envidia. Pero enseguida me alegré pensando que me llevarían.

Para qué. Para qué me hice ilusiones. Al final se fueron. No me llevaron.

Los 300 de siempre que ladran como demonios.
Las pulgas.
La sarna.
La comida fea.
El agua con bichos, caliente porque los bebederos están al sol.

No me importa nada.
No me doy cuenta de nada.
Se me nublan los ojos.

Me había hecho tantas ilusiones.

martes, 20 de abril de 2010

Hace más de un mes que estoy aquí

Hace más de un mes que estoy aquí. Cómo pasa el tiempo, Dios mío.

Yo aprendí a decir "Dios mío" de la señora rubia. Parece que los humanos tienen un amigo que se llama Dios, y le hablan con cualquier excusa. Lo que todavía no descubrí es cómo hacen: no es teléfono, ni celular, ni email, ni sms. Parece que ese Dios tiene una quinta que se llama Cielo, y muchos quieren ir, aunque hay otros que dicen que no les importa.

¿A Dios le gustarán los perros? ¿Me van a llevar a mí también o me van a dejar en el patio? ¿Habrá huesos? ¿Y otros perros para jugar?

El refugio no es el Cielo. Hay cosas buenas, pero yo estoy triste. Una de las cosas buenas son los amigos. Me hice un par de amigos, que hace mucho que están aquí y la tienen reclara. Ellos me dijeron que no me haga ilusiones, que ya pasó más de un mes, y que mi familia se olvidó de mí. ¿Cómo pudieron olvidarse? Que me olvide de ellos. ¿Cómo voy a poder? Estoy como anestesiado.

Hace más de un mes que estoy aquí. Me aburro mucho. En mi casa leía el diario. El diario, las revistas, los folletos, todo lo que tiraban por la reja. A mi familia no le gustaba que leyera el diario. Decían que yo rompía todo. No es por disculparme, pero es algo que me agarra y no puedo parar: lo leo y después lo rompo en pedacitos. Cómo me gusta leer. Pero no tengo nada para leer. Ni tengo internet ni TV por  cable.

Pero no estoy triste por eso. Yo sé lo que me pasa, por qué estoy así. Ya se me va a pasar.

Pero hace más de un mes que estoy aquí.

domingo, 18 de abril de 2010

Se me está haciendo largo

Acá no tenemos TV por cable, pero sigo leyendo el diario cuando lo traen, que no es todos los días. La señora rubia publicó un aviso ("encontrado cachorro cruza de rottweiler...", dale con la cruza, pero a ella se lo perdono). Hasta pusieron mi foto en internet, porque el refugio tiene página web. Hablo por comentarios, porque acá no tenemos internet. Pero en mi familia sí tenemos internet, y notebook y todo eso. Ojalá mi familia lo lea y me venga a buscar.

La comida no es muy rica, pero es sana y suficiente. Hay pulgas, a pesar de que fumigan de vez en cuando. Pulgas y sarna. Muchos tienen sarna. Yo nunca tuve, pero tengo miedo de contagiarme, porque estamos todo el día juntos.

Somos más de 400, así que solo no estoy. No estoy solo, pero no es lo mismo. Quiero decir, no es lo mismo que mi familia. Yo no lo puedo explicar, pero no es cuestión de cantidad. Yo soy perro, y me gusta estar con otros perros. Pero con mi familia es otra cosa. No lo puedo explicar. Lo que siento cuando se van y me dejan solo, lo que siento cuando vuelven y oigo la bocina del auto... corro a la puerta, me trepo a la reja, me vuelvo loco de alegría, lloro, ladro, muevo la cola (bueno, el pedacito de cola que me dejaron). No quiero seguir porque me estoy poniendo triste, me atacó la nostalgia de nuevo.

¿Cuándo me van a encontrar? Se me está haciendo largo.

sábado, 17 de abril de 2010

El refugio

Dormí mucho y bien. Me hacía tanta falta. Me desperté en la cochera, con los ruidos de la calle y la casa. Me puse contento. Pero no podía durar, era demasiado bueno para ser verdad. Esta mañana apareció una camioneta y me cargaron. Viajamos un rato a los tumbos, porque el camino era de tierra, y llegamos al refugio.

Yo estaba tranquilo, porque la señora rubia estaba ahí. Pero después se fue. Me dejó.

Somos más de 400. Cuando llegué se armó una de ladridos impresionante. Cada vez que pasa algo, ladran 300 de los 400. Yo no ladro. No está en mí. Debe ser la genética, como dice el veterinario.

El veterinario es un amargo. No me trató mal, pero había una frialdad, una distancia, como una pared de hielo. Me revisó, vio que estaba sano, y se desentendió de mí. Dijo que tengo un año, y que soy cruza de rottweiler con doberman. Dale con la cruza.

En cambio el cuidador es un ídolo. Todos los perros lo quieren. Nos conoce a todos. Nos pone nombres pero no se los dice a nadie, son para él solo. Cuando alguno se va, se pone triste y contento a la vez. Los humanos son raros. El nos habla y nosotros le entendemos, no es como los otros humanos.

Me pusieron en un canil con algunos de los más bravos. Tuve que tranquilizar al peor, y después ya me dejaron tranquilo.

viernes, 16 de abril de 2010

Una luz

Ayer iba caminando, y una señora rubia me llamó. Me habló con cariño. No me tuvo miedo. Me tocó, y yo me alegré, hacía tanto que no tenía una alegría...

Sacó un collar verde de la cartera y me lo puso. Me llevó de la correa hasta su casa. Bueno, después supe que era su casa. En ese momento estaba confundido, no entendía qué pasaba. Pero la señora era buena, no me tenía miedo, y yo me dejé llevar, contento de la novedad. Me dio agua y comida, y me dejó en la parte de adelante, en la cochera. Apenas llegamos supe que tiene dos perros, los olí. Ella le contó a su marido que me había encontrado, que se nota que soy un perro "de familia" y estoy perdido.

El marido dictaminó que soy rottweiler. En realidad no dijo rottweiler, sino cruza de rottweiler. No me gustó el tono. ¿Qué quiso decir con eso de "cruza"? El es gordo y pelado, y yo no lo critico. Me parece que él se banca el tema de los perros, pero en el fondo piensa que su mujer está medio chapita.

La señora es distinta, tiene más onda. Me habla a cada rato, me acaricia, y yo le lamo la mano. Trato de lamerle la cara y olfatearla, como a los otros perros, pero ella no me deja, no sé por qué. A mí me enseñó mi madre, ¿a ella su mamá no le enseñó a olfatear? Habla mucho por el celu. Estuve escuchando atentamente, y averigüé que tiene algo que ver con la Sociedad Protectora de Animales, y con un refugio. Hace un rato habló con el veterinario del refugio. No sé lo que es un veterinario, ni lo que es el refugio. Pero dijeron que mañana por la mañana. ¿Mañana por la mañana qué? Estoy nervioso, no sé lo que puede pasar.

Se apagaron las luces. Ya no hay ruidos. Por fin una noche bajo techo, sin tener que estar todo el tiempo en guardia por si me atacan.

Comí bien. Tomé agua. Estoy seguro, pero tan solo... Extraño a mi familia, cómo los extraño... Ojalá fuera husky para aullar mi pena. Pero soy rottweiler. Lloré sin ruido, un rato largo. Me voy dormir. Seguramente voy a soñar con ellos.

miércoles, 14 de abril de 2010

Bela

Estuve leyendo un diario viejo, para pasar el tiempo. Dice que a Maradona lo mordió su perra Bela

para mí que el nombre es Bella, en italiano, como un amigo de mi dueño que tiene una labradora que se llama Bianca, claro él es de familia italiana por los cuatro costados, y su mujer no se queda atrás, les pusieron a los hijos nombres de italianitos, y ahora me acuerdo que un vecino de mi dueño tiene una gran danesa que también se llama Bianca, qué casualidad, ahora que me fijo pero qué raro que se llame Bianca porque es blanca con manchas negras y entonces se tendría que llamar

¿en qué estaba?

bueno Bela o Bella, me da lo mismo. Lo mordió. Parece que estaba dormida y él la despertó, Bela se asustó y lo mordió

estaría soñando. Yo también sueño. Mi dueño dice que hay un refrán de la época de los romanos (¿qué serán los romanos?) et canis in somnis leporis vestigia latrat. Como yo no sé latín busqué en internet y dice que eso lo escribe Ennius citando a Homero (¿quién los conoce?). Quiere decir que el perro incluso en sueños le ladra al rastro de la liebre. Bueno, una vez yo estaba soñando que cazaba una liebre, la corría y la corría, y cuando salté para agarrarla me dí contra la pared. No pude comer por dos días, tanto me dolía el hocico

se asustó y lo mordió. Maradona la quería mandar al campo, pero lo convencieron de que fue un accidente y la indultó. Buen tipo este Maradona, ¿a qué se dedicará? digo, tanto escombro porque una perra mordió a un tipo, si pasa todo el tiempo. Vi la foto de Bela en el diario. Es una shar pei. No me gusta, está llena de arrugas, como cuando mi dueño tira la tohalla en el piso del baño.

¿y este Maradona quién será?

lunes, 12 de abril de 2010

En la calle

Es verano, así que no paso frío. Pero tengo hambre y sed. Tomo el agua de los charcos, y como de la basura. Estoy sucio y ya no tengo el pelo brillante. No me importa.

He peleado una cuantas veces. Yo soy tranquilo, pero hay otros perros que parecen locos. Si me atacan me defiendo. Ya tengo varias cicatrices y me voy fogueando. No me asusto de nada: eso es bueno. No me gustaría ser miedoso. Me dan pena esos perros que andan todo el día con la cola entre las patas.

La gente me tiene miedo. Cuando me ven venir se apartan. Las madres alzan a sus criaturas. No entiendo: yo quiero jugar, quiero que me mimen, quiero hacerles fiestas. Pero cuando me acerco se asustan. Qué triste estoy, qué triste.

Ayer iba paseando, y ví una manada como de diez perros. Y una perra. Me llamó la atención. Los que mandan siempre son los machos, y además se pelean todo el tiempo. Pero estos iban todos detrás de la única perra. Ella no le hacía caso a ninguno. Qué raro. Si estuviera mi madre le pediría que me explique todo esto. Pero no está.