Ayer me llevaron al veterinario. Gran tipo. El veterinario y Dante. Dante es el de fletes Dante. Tiene una chata y hace fletes. Es un gran tipo, debe pesar como 130 kilos, sin llavero. Fuimos en la chata de Dante. Yo me senté adelante, con mi nuevo dueño. Con el collarcito verde. Dante quiere mucho a los perros, y tiene un labrador, si no entendí malen el veterinario sucedió algo que quiero blanquear, para cortar de raíz cualquier versión deformada de los hechos. Estábamos esperando, hacía mucho tiempo que no hacía pis, y había tomado agua. Así que hice pis. No es como algunos dijeron, que estaba nervioso, y me oriné de miedo. Pero por favor, miedo yo
eso, dijo que era un labrador. El veterinario es muy cariñoso. Me trató muy bien, me habló todo el tiempo y me miró por todas partes. Qué costumbre tienen los veterinarios de mirarte por todas partes: dientes, orejas, dentro de las orejas, ojos, axilas, entrepiernas, pito, culo, en fin, para qué ser exhaustivo... es molesto. Me hicieron tomar unas pastillas. Me resistí como pude, pero ellos eran dos contra uno, y al final tragué. Después me pinchó, el hijo de puta, me agarró desprevenido. Cómo lloré. Pensándolo bien, no me dolió. Me parece que era algo desconocido, me asusté y por eso lloré.
Mi nuevo dueño es muy cariñoso. No me tiene miedo. Yo nunca he amagado morderlo, porque no está en mí. Pero si lo quisiera morder, le saco un pedazo. Me compró un collar nuevo, de cuero, grueso, con argollas de acero soldado. Un collar para machos, y no el collarcito verde maricón que tenía puesto. También compró champú y dice que me va a bañar. Esto me trae malos recuerdos. Nunca supe por qué, pero no me gustaba que me bañen, me escapaba y me tenían que atar. Qué garrón. Pero los perros vivimos en el presente, no lloramos el pasado ni nos hacemos problemas a cuenta del futuro.

