martes, 19 de junio de 2012

Paseo perros a domicilio

Pasó un tipo y tiró un volante. Después de ladrar comme il faut, lo leí. Yo leo todo lo que tiran, me encanta leer. Ofrecía paseos personalizados (¿perrificados, perronalizados?) y había un celu. Al toque le dije a él, fue fácil de convencer. Llamó.

- ¿Qué tipo de perros son?
- Cruza de rottweiler (dale con la cruza, ya estoy resignado), un macho y una hembra de 3 años.
- Ah... son perros grandes.
- Sí. ¿Tenés una manada, que salgan todos juntos?
- ¿Qué tal se llevan?
- Entre ellos de primera, están todo el día juntos, parecen mellizos. No son agresivos con personas, si las presento yo. Ahora, cuando hay perros y lo atacan, Atila se defiende. Por decirlo de algún modo...
- Ah... Precisamente ahí está la cosa. Yo paseo perros grandes, y si se juntan se arma. Por eso los paseos son personalizados. Los busco a domicilio (no, si te lo voy a mandar en remis), los puedo sacar en bicicleta o caminando.
- Qué bueno. ¿Y cuánto cobrás?
- 20 pesos la hora por cada  uno, 30 por los dos, 150 a la semana, 600 al mes.
- Bueno, muchas gracias, lo pensamos y en todo caso te llamamos de nuevo.
...
Por esa plata les podría dar clases de tenis a los perros, o a mí, dijo.

domingo, 17 de junio de 2012

Dig that hole

Todo tiempo pasado fue mejor
Me gusta Pink Floyd. La mejor letra para  mí es la que dice:
Run, rabbit run.
Dig that hole, forget the sun.
And when at last the work is done,
don't sit down, it's time to dig another one.
La busqué en internet, ahora que tenemos netbook:
http://www.pink-floyd-lyrics.com/html/breathe-dark-lyrics.html
le pusieron una valla
Yo nunca cacé un conejo, pero me gustaría. Tampoco cacé un gato. Solo un pajarito y un par de sapos. Con los sapos tuve una mala experiencia, después les cuento.
Cavar es uno de los placeres supremos de la vida. El patio es de ladrillos. Pero hay dos canteros. Los canteros son unos lugares donde hay tierra. La tierra sirve a los siguientes propósitos:
  • enterrar huesos
  • desenterrar huesos
  • desenterrar otras cosas
  • escarbar porque sí
    Por alguna razón que se me escapa, en el cantero hay plantas. Las plantas son unas cosas verdes o rojas. Se pueden comer para el tránsito lento. Me contó Lisa que las humanas usan algo que se llama "Activia", que es muy caro. ¿Por qué no comen yuyos, como nosotros, no les da la cabeza?
  • Todo tiempo pasado fue mejor
    Cavando a través de la reja
    Las plantas son buenas para desenterrar, sobre todo las raíces. Si la planta es grande, mejor. En pocos minutos se acaba, pero mientras dura, es bueno. En la foto estamos nosotros dos en el cantero, investigando olores interesantes. Pero claro, era demasiado bueno para durar, y entonces
    le pusieron una valla
    Metiendo la pata y el hocico, algo podemos sacar. Pero nada de escarbar. Fue un bajón. Nos aburrimos mucho al no poder escarbar. Claro que podríamos tomar Activia. Lo encargamos por internet a un delivery, y listo. Además, cuando llegue el motokero le podemos ladrar hasta morir, y eso siempre suma.
    Cavando a través de la reja
    También  hay un canterito. A ese le pusieron  una reja, y debajo de la reja algunos ladrillos. Metiendo la pata por la reja justo donde no hay ladrillos, algo podemos cavar. No es como antes, cuando teníamos cantero. Pero es mejor que nada.

    lunes, 11 de junio de 2012

    Petiso para agrandado

    Mi dueño fue a clases de yudo cuando era chico. El sensei tenía un ayudante, que era petiso, pero autoestima no le faltaba. El sensei siempre le decía: "petiso para agrandado"; y el ayudante contestaba "grandote para boludo"

    Cómo le gustan los refranes a mi dueño. Si no fuera tan repetitivo...

    a veces los perritos chicos son los más agresivos. Ayer uno se me vino encima. Yo me puse contento, pero mi dueño no me dejó. Me lo sacó del buche, qué amargo. Dos casas más allá nos encontramos con el carnicero. Estábamos paseando por el Barrio de la Carne, que se llama así no porque trabajen las chicas o sea una zona roja. Es que lo construyó el Sindicato de la Carne, que en esta zona solía tener mucha gente, cuando en el país había vacas. Mi dueño dice que ahora las vacas y los pollos son de soja.

    El asunto es que se encontró con el carnicero, que le dijo "pero dale un garrotazo en la cabeza, ese perrito es una mierda. El otro día lo tenía con la escopeta y no lo maté de casualidad. Yo antes tenía un pastor alemán acá debajo de la escalera, y había que ver. No pasaba ni un solo perrito de esos, porque mi pastor los agarraba de la cabeza y los tiraba para arriba. Ah, había que verlo. Pero se me murió y ahora estos me vuelven loco. El otro día me garroneó y me tuve que defender a patadas, es un hijo de puta. Ahí fue cuando casi lo mato con la escopeta." Estaba calentito, el carnicero.

    Algunos son tranquilos, pero otros son insoportables. Ladran como si te fueran a comer. Ridículos. Lo que hay que soportar. ¿Y los dueños, dónde están? Yo creo que los perros histéricos tienen dueños histéricos.

    Me encantaría, oh, cómo me gustaría, que alguna vez se le escape la correa. Dame cinco segundos, y yo les enseño que el agua no se mastica. Cinco segundos, no pido nada más. Y van a ver cuántos pares son tres botas.

    jueves, 7 de junio de 2012

    El gato y el ratón

    Ahora resulta que Newton también está aprendiendo internet.  Encontré la foto de la alimaña peluda queriéndose comer el mouse

    ridículo

    ignorante

    es un gato fashion, todo el día upa, pedazo de inútil. El día que vea una rata de verdad no sé lo que va a pasar. Encima Lisa lo defiende.

    Lo único que falta es que se quiera comer el pajarito de Twitter.

    miércoles, 6 de junio de 2012

    Redes sociales

    Yo aprendí internet de cachorrito, con mi primera familia. En el refugio no había, pero ahora en mi familia sí que tienen: pc, notebook, smartphones, WiFi. A nosotros nos pusieron una netbook para los dos. No es gran cosa, pero funciona.

    Así lo conocí al Mauri, que es  un amigo de mi dueño.

    Cuando publiqué lo de Bela, el Mauri me escribió:

    "Atila: no sabés quién es Maradona, jajajajaj, muy bueno. Te cuento que a mi me pasó algo parecido. Una noche en la oscuridad fui al baño y cuando volví quise correr a Julieta (que estaba profundamente dormida en mi cama) y se despertó ladrando y queriendo morder; por suerte prendí la luz, me reconoció y me empezó a mover la cola como de costumbre!!! "

    Y ayer me posteó en Facebook por lo que escribí en ¡Gato!.  Acá les copio:

    "... una vez a la perra que tenía antes que Julieta, le pasó algo parecido y una noche el gato resbaló... a la mañana siguiente me esperaba con el trofeo frente a sus patas delanteras en la puerta del patio, mientras lamía uno de los ojos del gato que colgaba del nervio óptico, el cual ya estaba fuera de la cavidad craneal de la que quedaba poco, bueno casi nada..."

    Gran mina, esta Julieta. El Mauri también es un gran tipo.

    martes, 5 de junio de 2012

    ¡Gato!

    El gato del vecino se pasea por la tapia. Al principio incluso, cuando recién llegué, el gato bajaba al patio, y una vez me lo topé. Yo lo quise atender como corresponde, pero él fue más rápido. Lástima.
    También camina por el techo levadizo de chapa, haciendo mucho ruido. Ladramos y corremos. Lisa salta como si se fuera a trepar a la tapia. El se nos ríe. Se burla de nosotros. Camina despacio, relajándonos, como diciendo miren lo que hago, y aunque se pongan locos no me pueden agarrar.

    Pero nadie es perfecto. Un día la tapia puede estar patinosa por la lluvia, se puede distraer, se puede asustar.

    Mi dueño me contó que cuando él era estudiante en Córdoba estaba un día en el departamento de unos amigos salteños, un departamento de pasillo, en un primer piso. Era a la nochecita, y tomaban mate callados en lo oscuro. Un gato venía caminando por la pared que daba al pasillo, con esa despreocupación insolente que da la costumbre de haber hecho mil veces algo, sin que pasara nada. Se quedaron inmóviles, y cuando estuvo cerca, pero muy cerca, el salteño le pegó un grito por detrás al gato. Uh, se le pusieron todos los pelos de punta, salió a mil por la tapia, pisó mal, y se resbaló. Era una casa vieja, de techos altos. Había como seis metros hasta el piso. Dicen que los gatos se dan vuelta en el aire. Bueno, yo creo que no todos, o no todas las veces. Porque se oyo ¡ ¡ ¡ MIAAUUUU ! ! ! y un golpe sordo. Cuando se asomaron a mirar, el gato se iba renqueando patéticamente por el pasillo.

    Hasta ahora tuvo suerte, pero no pierdo las esperanzas. Además, siempre es divertido. Incluso cuando vemos gatos por la reja, en los techos de las otras casas, o hasta en la calle, ladramos como locos, aunque estén a media cuadra.

    Él sale y nos hace callar. Sobre todo desde que está Newton. Todos están raros. Lisa también. Me contó que han agarrado la costumbre de hacerla almorzar dentro, y Newton le camina por delante. Hasta dice que ella juega con el gatito. Si no lo veo no lo creo.

    No sé qué pensar.

    lunes, 4 de junio de 2012

    Curiosa

    Lisa es curiosa. Muy curiosa. Me volvió loco con preguntas sobre Newton. Ella tenía mil preguntas, y yo ninguna respuesta.
    Ayer la hicieron entrar, a ella sola. Yo me quedé en el porche, indignado e intrigado. Para aliviar el stress me dediqué a ladrarle a todo lo que pasaba. Una masa. Psicólogos a mí, pero por favor.

    Salió como a la hora, completamente alborotada.
    Resulta que le presentaron a Newton.

    Ella lo vió, y se le fue al humo.
    Error.

    Parece que lo de no comerlo va en serio. Eso lo dejaron muy claro. Todas las veces que hizo falta, hasta que se cansó. Entonces se dedicó a estudiarlo. Según ella, es como un cachorrito.

    es audaz esta Lisa ¿qué puede saber ella si nunca tuvo cachorritos? pero ella dice que sí, que es como un cachorrito

    parece que lo empezó a lamer, para limpiarlo. Pero claro, una cosa lleva a la otra, y se fue entusiasmando, ganando en intensidad, hasta que ¡plaf! la tranquilizaron de una

    de vuelta a estudiarlo, otra ver a lamerlo, Lisa que se entusiasma y ¡plaf!, un calmante de acción rápida

    así, una hora, veinte veces

    según ella, es posible que se hagan amigos. Dice que es muy divertido para jugar, porque corre rápido. Le arañó la nariz, y a ella le gustó.

    Si me araña a mí, yo le voy a enseñar cuántos pares son tres botas.

    jueves, 31 de mayo de 2012

    Newton

    Salieron a la tarde y cuando volvieron

    ahora que lo digo, me está pareciendo que cada vez que salen y vuelven pasa algo

    cuando volvieron pararon delante del portón, y empezaron a mirarnos a Lisa y a mí. De una manera rara. Nos miraban y no se bajaban. Empezamos a llorar. Estas cosas nos ponen mal.  Lo inesperado nos desorienta. Al rato, ella se bajó, abrió el portón, entraron el auto y cerraron todo. Nosotros esperábamos detrás de la puerta que va de la cochera al porche, con la nariz pegada al vidrio. Y se demoraban. Al final, aparecieron con una caja.

    ¡comida, vamos a olfatear! pensamos nosotros

    Pero no nos dejaron ni arrimar. La caja tenía un olor raro.

    me acordé de las selvas, de la tundra y la estepa, las cacerías en manada
    pero yo nací acá, no en Alaska
    hago memoria; creo que nunca cacé un alce

    me dí cuenta. Me dí cuenta enseguida. Gato. Olor a gato. ¿Cómo gato? ¿Dentro de la caja?
    Al rato nos dejaron verlo. Es un gatito bebé. Ella nos contó que se llama Newton y no lo podemos comer

    qué ridículez
    cómo le van a poner Newton al gato
    Newton
    y no es para comer

    ridículos

    miércoles, 30 de mayo de 2012

    La trampa

    Ayer a la tarde volvieron con una trampa. Es una jaulita, le abren la puerta, le ponen queso, y a esperar. La trampa estaba en la cochera. Debajo del auto la puso el guacho, bien al medio. Debajo del auto y claro, del otro lado del boyero eléctrico.


    (el boyero lo pusieron porque...
    no sé, no entiendo por qué...
    ¿qué daño le hace a la rueda que yo la orine? Claro que no era una, eran las cuatro. Y los paragolpes (o spoilers, chupate esa). Los dos. Y ya que estaba, las puertas también. Después de todo, yo soy el rey de la cochera, y todo lo que está en la cochera es mío. Pero no. No y no. Y pusieron el boyero. Un par de patadas después aprendí que no me conviene tocarlo...)

    A la nochecita, gran batahola, Lisa aullando como un demonio, y yo fui a ver. Saltamos el alambre (lo que puede la adrenalina), Lisa se metió debajo del auto y sacó la jaulita. Con una laucha dentro. Ah, por fin. Me puse la servilleta y me dispuse a comerla. Big problem. La jaula es de alambre de acero. La rata me miraba, asustada. Con razón. El alambre se doblaba, pero no se rompía. Al ruido vinieron los dos. Me quitaron mi jaula.
    Todo me quitan, parecen de la AFIP.
    La jaula fue a parar al balde, el balde bajo la canilla, y lo llenaron de agua.
    ¿Y para qué la bañás a la laucha? Igual sigue siendo un bicho inmundo. Lo único que falta es que le pongas mi champú. Pero bueno, date el gusto, bañala si querés.
    Por supuesto, al rato se murió. Obvio que se iba a morir. No entienden nada estos humanos. Se murió. La embolsaron y desapareció. Armaron la trampa de nuevo.
    Pensando un rato nos dimos cuenta de que hace meses que no lo conectan, al boyero. Así que esta vez saltamos el alambre sin dramas. Lisa sacó la jaula de abajo del auto, y yo me la llevé a la cucha para estudiarla. Estaba en eso cuando, de golpe, se cerró sobre mi hocico. Eso me dolió. Esta mañana ella descubrió la jaula en mi cucha. Me la quitaron, la armaron de nuevo, y volvieron a conectar el boyero.
    Hay gente jodida.

    martes, 29 de mayo de 2012

    ¡Rata!

    Anoche, cuando él fue a cerrar las puertas, oyó un ruido. Un ruido inconfundible. Nos llamó (estábamos en la cucha instalados) y nos marcó el lugar. La rata salió como una luz. Quedaba el olor. Nos pusimos locos, revolvimos todo, pero sin suerte. Se había escapado. Salimos atropellándonos al patio cubierto y allá arriba, caminando por los tirantes, estaba ella. Estalló el frenesí. El buscó la escoba, y la volteó. Cayó al piso, rebotó, y en un instante se metió detrás del motor, pasó por la reja y desapareció por el desagüe.
    Una decepción.
    Luego, él puso cuatro ladrillos tapando la boca, puso baldosas sobre la alfombra de goma de la cochera, revisamos una vez más, y nos fuimos todos a dormir.
    Como a las dos de la mañana oímos un grito. Ella estaba soñando que una rata la perseguía a galope tendido, y se despertó.
    Estamos todos alterados, por lo visto.

    lunes, 28 de mayo de 2012

    El llamado de la sangre

    Hace varios días que tenemos una diversión nueva. Lisa y yo, digo. Hay un desagüe pluvial grande, que arranca junto al motor de la bomba, pasa por la cochera, y desemboca en la calle. Tiene unas rejas de barrotes gruesos. En la cochera está tapado con una alfombra de goma.
    Nosotros veníamos sintiendo un olor raro, nuevo. Casi diría desconocido, pero no. No sé bien qué es, pero es una presa, algo que yo tengo que cazar; estoy seguro. Me lo dice el instinto, me lo grita cada alelo en mi genoma. Cada ráfaga de ese olor desata en mis venas una jauría de lobos. Nos ponemos locos, tumbamos las cosas, escarbamos los barrotes.
    Hasta ahora, nada. Mucho ruido, los retos de ellos que nos quieren hacer callar.
    Veremos.