jueves, 7 de junio de 2012

El gato y el ratón

Ahora resulta que Newton también está aprendiendo internet.  Encontré la foto de la alimaña peluda queriéndose comer el mouse

ridículo

ignorante

es un gato fashion, todo el día upa, pedazo de inútil. El día que vea una rata de verdad no sé lo que va a pasar. Encima Lisa lo defiende.

Lo único que falta es que se quiera comer el pajarito de Twitter.

miércoles, 6 de junio de 2012

Redes sociales

Yo aprendí internet de cachorrito, con mi primera familia. En el refugio no había, pero ahora en mi familia sí que tienen: pc, notebook, smartphones, WiFi. A nosotros nos pusieron una netbook para los dos. No es gran cosa, pero funciona.

Así lo conocí al Mauri, que es  un amigo de mi dueño.

Cuando publiqué lo de Bela, el Mauri me escribió:

"Atila: no sabés quién es Maradona, jajajajaj, muy bueno. Te cuento que a mi me pasó algo parecido. Una noche en la oscuridad fui al baño y cuando volví quise correr a Julieta (que estaba profundamente dormida en mi cama) y se despertó ladrando y queriendo morder; por suerte prendí la luz, me reconoció y me empezó a mover la cola como de costumbre!!! "

Y ayer me posteó en Facebook por lo que escribí en ¡Gato!.  Acá les copio:

"... una vez a la perra que tenía antes que Julieta, le pasó algo parecido y una noche el gato resbaló... a la mañana siguiente me esperaba con el trofeo frente a sus patas delanteras en la puerta del patio, mientras lamía uno de los ojos del gato que colgaba del nervio óptico, el cual ya estaba fuera de la cavidad craneal de la que quedaba poco, bueno casi nada..."

Gran mina, esta Julieta. El Mauri también es un gran tipo.

martes, 5 de junio de 2012

¡Gato!

El gato del vecino se pasea por la tapia. Al principio incluso, cuando recién llegué, el gato bajaba al patio, y una vez me lo topé. Yo lo quise atender como corresponde, pero él fue más rápido. Lástima.
También camina por el techo levadizo de chapa, haciendo mucho ruido. Ladramos y corremos. Lisa salta como si se fuera a trepar a la tapia. El se nos ríe. Se burla de nosotros. Camina despacio, relajándonos, como diciendo miren lo que hago, y aunque se pongan locos no me pueden agarrar.

Pero nadie es perfecto. Un día la tapia puede estar patinosa por la lluvia, se puede distraer, se puede asustar.

Mi dueño me contó que cuando él era estudiante en Córdoba estaba un día en el departamento de unos amigos salteños, un departamento de pasillo, en un primer piso. Era a la nochecita, y tomaban mate callados en lo oscuro. Un gato venía caminando por la pared que daba al pasillo, con esa despreocupación insolente que da la costumbre de haber hecho mil veces algo, sin que pasara nada. Se quedaron inmóviles, y cuando estuvo cerca, pero muy cerca, el salteño le pegó un grito por detrás al gato. Uh, se le pusieron todos los pelos de punta, salió a mil por la tapia, pisó mal, y se resbaló. Era una casa vieja, de techos altos. Había como seis metros hasta el piso. Dicen que los gatos se dan vuelta en el aire. Bueno, yo creo que no todos, o no todas las veces. Porque se oyo ¡ ¡ ¡ MIAAUUUU ! ! ! y un golpe sordo. Cuando se asomaron a mirar, el gato se iba renqueando patéticamente por el pasillo.

Hasta ahora tuvo suerte, pero no pierdo las esperanzas. Además, siempre es divertido. Incluso cuando vemos gatos por la reja, en los techos de las otras casas, o hasta en la calle, ladramos como locos, aunque estén a media cuadra.

Él sale y nos hace callar. Sobre todo desde que está Newton. Todos están raros. Lisa también. Me contó que han agarrado la costumbre de hacerla almorzar dentro, y Newton le camina por delante. Hasta dice que ella juega con el gatito. Si no lo veo no lo creo.

No sé qué pensar.