Tu bife, o no tu bife, that is the question.
De todos los refranes y citas (rarezas) que suele sacar él de la manga, este es el que más me emociona. Tu bife, o no tu bife. Bife o hueso, es lo mismo. Esto me lleva a la cuestión del título, delivery versus casera. Lisa y yo tenemos la cuestión abrumadoramente resuelta: preferimos la comida casera. No sé qué tiene, pero nos gusta más. Puede ser arroz o polenta, pero es más rica.
Por ejemplo las pelotitas del súper: una mierda. Es como masticar arena. Yo las comía, pero Lisa las dejaba. Si tenía mucha hambre comía unas poquitas, y después se iba con aires de ofendida. Es verdad que Lisa es melindrosa, pero las pelotitas son muy feas, en eso tiene razón.
Ella nos cocina arroz o polenta. Le mete pedacitos de pollo, o calditos de carne. Impresionante.
Estaba cantado que se les iba a ocurrir la nefasta idea de mezclar las pelotitas con el arroz casero. Obvio. Lo hicieron: yo me comía todo, Lisa se comía el arroz y dejaba las pelotitas. Yo después me comía las que dejaba. Un fracaso.
Después cambiaron a otra marca, que no solo es más barata (compran en un mayorista) sino que es mucho más rica. Estas sí que son ricas. Hasta Lisa las come con gusto.
Pero nada como la casera.
Hace como un mes el cuñado apareció con una bolsa de un arroz saborizado que fabrican en la cooperativa donde trabaja. Así que ahora estamos en el mejor de los mundos, porque nos dan la mezcla de las pelotitas ricas con el arroz saborizado.
Comemos mucho. La verdad es que comemos mucho. No estamos gordos, nada que ver. Pero comemos mucho. Lo peor de todo es que si nos dieran el doble también lo comeríamos: no podemos parar.
Antes nos daban huesos hervidos, pero leyeron que nos puede hacer mal, así que no más huesos. Un garrón, nunca mejor dicho. Ahora están discutiendo si nos van a dar o no huesos crudos. Espero que se decidan pronto.