Estoy perdido. ¿Cómo pudo sucederme a mí? Yo había oído historias de perros perdidos, pero nunca pensé que me podía perder yo. Yo no.
He dado tantas vueltas... Buscando, buscando, corriendo detrás de cada persona que me parecía conocida, de cada auto que me parecía el de mis dueños. Lloré. Lloré un montón. Lloré de tristeza, de dolor, de soledad, de nostalgia y angustia. Pero sé que me van a buscar, y estoy seguro de que me van a encontrar.